de Adán. ¡Guárdate bien de ella!

Guárdate de sus cabellos

que su adorno y gloria son:

si prenden un corazón,

para siempre queda entre ellos.

Fausto

Allí hay otras dos sentadas;

un pimpollo y una vieja.

¡Cómo bailó esa pareja!

¡Están bien zarandeadas!