¡Ay, Mefisto!

¿Una pálida doncella,

sola y triste, dulce y bella,

allá, a lo lejos, no has visto?

Entre la turba precita,

sin mover los pies, avanza:

¡tiene cierta semejanza

con la pobre Margarita!

Mefistófeles

Nunca satisfecho estás.