al lado suyo, y apartada un tanto,
no muy lejos, la mía, ¡sola y triste!
¡No, no sola! ¡A mi pecho el tierno infante!
¡Él, él no más, mi sepultura humilde
quisiera compartir! Al lado tuyo
yacer por siempre, fue de mis abriles
lisonjera ilusión, que me han robado.
Si me dirijo a ti, fuerza invisible
mi pie detiene, y si a tus brazos llego,
me rechazan también y me despiden;