es tuya, ¡oh Padre! ¡Sálvala! Y vosotros,

ángeles, celestiales adalides,

vuestras divinas huestes desplegando

en mi redor, guardadme y conducidme.

¡Enrique! Horror me das.

Mefistófeles

¡Está juzgada!

Voz de arriba

¡Salvada!

Mefistófeles, a Fausto