al tablero,
despues de[2] tan bien seruida
la corona de su rey
verdadero,
a[5] que no puede bastar
cuenta çierta,
en la su villa de Ocaña
a su puerta,
al tablero,
despues de[2] tan bien seruida
la corona de su rey
verdadero,
a[5] que no puede bastar
cuenta çierta,
en la su villa de Ocaña
a su puerta,