miro ocultarse el sol detrás del monte,
ó cómo se confunden
el mar y el cielo allá en el horizonte.
Te temo porque ignoro lo que ocultas,
mi mente no lo alcanza,
y temo al encontrarme entre tus brazos,
rotos por tí los mundanales lazos,
perder en ellos mi última esperanza.
Temo que con mi cuerpo dolorido
muera tambien mi idea;