ciego de rabia,
hácia el crímen ó el mal, con torpe paso
llevo mi planta,
haz tú, Señor, que escuche
para pararla
uno de esos acordes misteriosos
de la guitarra.
Y tú, mujer, que hoy ciega
tu virtud manchas,
ciego de rabia,
hácia el crímen ó el mal, con torpe paso
llevo mi planta,
haz tú, Señor, que escuche
para pararla
uno de esos acordes misteriosos
de la guitarra.
Y tú, mujer, que hoy ciega
tu virtud manchas,