y para tener fé, sentir la duda.

¡Placer!... Mentido ensueño,

rayo que presta luz sólo un instante

y deja en pos de sí terrible huella;

que con tenaz empeño,

sigue al amor el pesaroso hastío,

la sórdida avaricia á la riqueza,

á la amistad el desengaño frio,

la ambicion al poder, y la tristeza

á la expansiva risa del contento.