cuanto más semejantes más reñidas,

en que hombres que respeta todo el mundo,

de claras luces y saber profundo,

uno en forma, otro en sér, otro en esencia,

todos de Dios discuten la existencia.

No me lo sé explicar, aunque lo creo.

¡Que de Dios pueda un hombre haber dudado!

Yo, si me siento triste ó angustiado,

corro al balcon en alas del deseo,

miro al cielo estrellado...