Me sentía morir, y quise verla,
darle mi maldicion;
y... vino... y ví sus ojos, y... le dije...
«¡Que te bendiga Dios!»
AYER.
«¡La amo!» yo me decia
loco, embriagado en su recuerdo hermoso,
y «¡la amo!» repetia.
Me sentía morir, y quise verla,
darle mi maldicion;
y... vino... y ví sus ojos, y... le dije...
«¡Que te bendiga Dios!»
«¡La amo!» yo me decia
loco, embriagado en su recuerdo hermoso,
y «¡la amo!» repetia.