ardiente de la pasion,
¡Entornas tus negros ojos,
que oscuro círculo abraza,
y contraes tus labios rojos,
llenos de penas y enojos,
de dolor y de amenaza!
—¡Que ese amor era el primero!
—¡Que no hay otro verdadero!
Triste error, yo te lo digo;
ardiente de la pasion,
¡Entornas tus negros ojos,
que oscuro círculo abraza,
y contraes tus labios rojos,
llenos de penas y enojos,
de dolor y de amenaza!
—¡Que ese amor era el primero!
—¡Que no hay otro verdadero!
Triste error, yo te lo digo;