[190] Plin. lib. 12. c. 1.
CAPÍTULO XXXI
De las plantas y frutales que se han llevado de España á las Indias.
Mejor han sido pagadas las Indias en lo que toca á plantas, que en otras mercaderías, porque las que han venido á España son pocas, y dánse mal: las que han pasado de España son muchas, y dánse bien. No sé si digamos que lo hace la bondad de las plantas, para dar la gloria á lo de acá; ó si digamos que lo hace la tierra, para que sea la gloria de allá. En conclusion, cuasi cuanto bueno se produce en España hay allá, y en partes aventajado, y en otras no tal, trigo, cebada, hortaliza, verdura y legumbres de todas suertes, como son lechugas, berzas, rábanos, cebollas, ajos, peregil, nabos, zanahorias, berengenas, escarolas, acelgas, espinacas, garbanzos, habas, lentejas, y finalmente cuanto por acá se da de esto casero, y de provecho, porque han sido cuidadosos los que han ido, en llevar semillas de todo, y á todo ha respondido bien la tierra, aunque en diversas partes de uno mas que de otro, y en algunas poco. De árboles, los que mas generalmente se han dado allá, y con mas abundancia, son naranjos, limas, cidras y fruta de este linage. Hay ya en algunas partes montañas y bosques de naranjales, lo cual haciéndome maravilla, pregunté en una Isla, ¿quién habia llenado los campos de tanto naranjo? Respondiéronme, que acaso se habia hecho porque cayéndose algunas naranjas, y pudriéndose la fruta, habian brotado de su simiente, y de la que de éstos y de otros llevaban las aguas á diversas partes, se venian á hacer aquellos bosques espesos: parecióme buena razon. Dije ser ésta la fruta que generalmente se haya dado en Indias, porque en ninguna parte he estado de ellas, donde no haya naranjas, por ser todas las Indias tierra caliente y húmeda, que es lo que quiere aquel árbol: en la sierra no se dan: tráense de los valles ó de la costa. La conserva de naranjas cerradas que hacen en las Islas, es de la mejor que yo he visto allá, ni acá. Tambien se han dado bien duraznos, y sus consortes melocotones, y priscos, y albaricoques, aunque éstos mas en Nueva-España: en el Perú, fuera de duraznos, de esotro hay poco, y menos en las Islas. Manzanas y peras se dan, pero moderadamente: ciruelas muy cortamente: higos en abundancia, mayormente en el Perú: membrillos en todas partes, y en Nueva-España de manera, que por medio real nos daban cincuenta á escoger; y granadas tambien bastantes, aunque todas son dulces: aguas no se han dado bien. Melones en partes los hay muy buenos, como en Tierra-firme y algunas partes del Perú. Guindas, ni cerezas hasta ahora no han tenido dicha de hallar entrada en Indias: no creo es falta del temple, porque le hay en todas maneras, sino falta de cuidado ó de acierto. De frutas de regalo apenas siento falte otra por allá. De fruta basta y grosera faltan bellotas y castañas, que no se han dado hasta ahora, que yo sepa en Indias. Almendras se dan, pero escasamente. Almendra, nuez y avellana va de España para gente regalada. Tampoco sé que haya nísperos, ni serbas, ni importan mucho. Y esto baste para entender, que no falte regalo de fruta: ahora digamos otro poco de plantas de provecho que han ido de España, y acabaremos esta plática de plantas, que ya va larga.
CAPÍTULO XXXII
De las uvas, viñas, olívas, moreras y cañas de azucar.
Plantas de provecho entiendo las que demás de dar que comer en casa, traen á su dueño dinero. La principal de éstas es la vid, que da el vino, el vinagre, la uva, la pasa, el agraz y el arrope; pero el vino es lo que importa. En las Islas y Tierra-firme no se da vino ni uvas: en la Nueva-España hay parras, y llevan uvas, pero no se hace vino. La causa debe de ser, no madurar del todo las uvas, por razon de las lluvias, que vienen por Julio y Agosto, y no las dejan bien sazonar; por esto sirven solamente para comer. El vino llevan de España ó de las Canarias; y así es en lo demás de Indias, salvo el Perú y Chile, donde hay viñas, y se hace vino, y muy bueno; y de cada dia crece así en cuantidad, porque es gran riqueza en aquella tierra, como en bondad, porque se entiende mejor el modo de hacerse. Las viñas del Perú son comunmente en valles calientes, donde tienen acequias, y se riegan á mano, porque la lluvia del Cielo en los llanos no la hay, y en la sierra no es á tiempo. En partes hay donde ni se riegan las viñas, del Cielo, ni del suelo: y dan en grande abundancia, como en el valle de Ica, y lo mismo en las hoyas que llaman de Villacuri, donde entre unos arenales muertos se hallan unos hoyos ó tierras bajas de increíble frescura todo el año, sin llover jamás, ni haber acequia, ni riego humano. La causa es, ser aquel terreno esponjoso, y chupar el agua de rios que bajan de la sierra, y se empapan por aquellos arenales; ó si es humedad de la mar (como otros piensan) hase de entender, que el trascolarse por el arena hace que el agua no sea estéril é inútil, como el Filósofo lo significa. Han crecido tanto las viñas, que por su causa los diezmos de las Iglesias son hoy cinco y seis tanto de lo que eran ahora veinte años. Los valles mas fértiles de viñas son Victor cerca de Arequipa, Ica en términos de Lima, Caracato en términos de Chuquiavo. Llévase este vino a Potosí, y al Cuzco, y á diversas partes: y es grande grangería, porque vale con toda el abundancia una botija ó arroba cinco ó seis ducados; y si es de España, que siempre se lleva en las flotas, diez y doce. En el Reino de Chile se hace vino como en España, porque es el mismo temple; pero traido al Perú se daña. Uvas se gozan donde no se puede gozar vino; y es cosa de admirar, que en la ciudad del Cuzco se hallarán uvas frescas todo el año. La causa de esto me dijeron ser los valles de aquella comarca, que en diversos meses del año dan fruto: y ahora sea por el podar las vides á diversos tiempos, ahora por cualidad de la tierra, en efecto, todo el año hay diversos valles que dan fruta. Si alguno se maravilla de esto, mas se maravillará de lo que diré, y quizá no lo creerá. Hay árboles en el Perú, que la una parte del árbol da fruta la mitad del año, y la otra parte la otra mitad. En Mala, trece leguas de la ciudad de los Reyes, la mitad de una higuera, que está á la banda del sur, está verde, y da fruta un tiempo del año, cuando es verano en la sierra; y la otra mitad, que está hácia los llanos y mar, está verde, y da fruta en otro tiempo diferente, cuando es verano en los llanos. Tanto como esto obra la variedad del temple y aire, que viene de una parte ó de otra. La grangería del vino no es pequeña, pero no sale de su provincia. Lo de la seda, que se hace en Nueva-España, sale para otros Reinos, como el Perú. No la habia en tiempo de Indios: de España se han llevado moreras, y dánse bien, mayormente en la provincia que llaman la Misteca, donde se cria gusano de seda, y se labra y hacen tafetanes buenos: damascos, rasos y terciopelos no se labran hasta ahora. El azucar es otra grangería, mas general, pues no solo se gasta en Indias, sino tambien se trae á España harta cantidad, porque las cañas se dan escogidamente en diversas partes de Indias: en Islas, en Méjico, en Perú, y en otras partes han hecho ingenios de grande contratacion. De el de la Nasca me afirmaron, que solía rentar de treinta mil pesos arriba cada año. El de Chicama junto á Trujillo tambien era hacienda gruesa, y no menos lo son los de la Nueva-España, porque es cosa loca lo que se consume de azucar y conserva en Indias. De la Isla de Santo Domingo se trajeron en la flota que vine, ochocientas y noventa y ocho cajas y cajones de azucar, que siendo del modo que yo las ví cargar en Puerto-Rico, será á mi parecer cada caja de ocho arrobas. Es ésta del azúcar la principal grangería de aquellas Islas: tanto se han dado los hombres al apetito de lo dulce. Olivas y olivares tambien se han dado en Indias, digo en Méjico y Perú; pero hasta hoy no hay molino de aceite, ni se hace, porque para comer las quieren mas, y las sazonan bien. Para aceite hallan, que es mas la costa que el provecho; así que todo el aceite va de España. Con esto quede acabado con la materia de las plantas, y pasemos á la de animales de las Indias.
CAPÍTULO XXXIII
De los ganados ovejuno y vacuno.
De tres maneras hallo animales en Indias: unos, que han sido llevados de Españoles: otros, que aunque no han sido llevados por Españoles, los hay en Indias de la misma especie que en Europa: otros, que son animales propios de Indias, y no se hallan en España. En el primero modo son ovejas, vacas, cabras, puercos, caballos, asnos, perros, gatos y otros tales, pues estos géneros los hay en Indias. El ganado menor ha multiplicado mucho; y si se pudieran aprovechar las lanas enviándose á Europa, fuera de las mayores riquezas que tuvieran las Indias. Porque el ganado ovejuno allá tiene grande abundancia de pastos, sin que se agoste la yerba en muchas partes; y es de suerte la franqueza de pastos y dehesas, que en el Perú no hay pastos propios: cada uno apacienta donde quiere. Por lo cual la carne es comunmente abundante, y barata por allá; y los demás provechos que de la oveja proceden, de quesos, leche, &c. Las lanas dejaron un tiempo perder de el todo, hasta que se pusieron obrages, en los cuales se hacen paños y frazadas, que ha sido gran socorro en aquella tierra para la gente pobre, porque la ropa de Castilla es muy costosa. Hay diversos obrages en el Perú; mucho mas copia de ellos en Nueva-España, aunque ahora sea la lana no ser tan fina, ahora los obrages no labrarla tan bien, es mucha la ventaja de la ropa que va de España, á la que en Indias se hace. Habia hombres de setenta y de cien mil cabezas de ganado menor; y hoy dia los hay poco menos, que á ser en Europa, fuera riqueza grande, y allá lo es moderada. En muchas partes de Indias, y creo son las mas, no se cria bien ganado menor, á causa de ser la yerba alta, y la tierra tan viciosa, que no pueden apacentarse sino ganados mayores; y así de vacuno hay innumerable multitud. Y de esto en dos maneras: uno ganado manso, y que anda en sus hatos, como en tierra de los Charcas, y en otras provincias del Perú, y en toda la Nueva-España. De este ganado se aprovechan, como en España, para carne, manteca y terneras, y para bueyes de arado, &c. En otra forma hay de este ganado alzado al monte; y así por la aspereza y espesura de los montes, como por su multitud, no se hierra, ni tiene dueño propio, sino como caza de monte, el primero que la montea y mata, es el dueño. De este modo han multiplicado las vacas en la Isla Española, y en otras de aquel contorno, que andan á millares sin dueño por los montes y campos. Aprovéchanse de este ganado para cueros: salen negros ó blancos en sus caballos con desjarretaderas al campo, y corren los toros ó vacas, y la res que hieren y cae, es suya. Desuéllanla, y llevando el cuero á su casa, dejan la carne perdida por ahí, sin haber quien la gaste, ni quiera, por la sobra que hay de ella. Tanto, que en aquella Isla me afirmaron, que en algunas partes habia infeccion de la mucha carne que se corrompia. Este corambre que viene á España, es una de las mejores grangerías de las Islas, y de Nueva-España. Vinieron de Santo Domingo en la flota de ochenta y siete, treinta y cinco mil cuatrocientos cuarenta y cuatro cueros vacunos. De la Nueva-España vinieron sesenta y cuatro mil trescientos y cincuenta cueros, que los valuaron en noventa y seis mil quinientos treinta y dos pesos. Cuando descarga una flota de éstas, ver el rio de Sevilla, y aquel arenal donde se pone tanto cuero, y tanta mercadería, es cosa para admirar. El ganado cabrío tambien se da; y además de los otros provechos de cabritos, de leche, &c. es uno muy principal el sebo, con el cual comunmente se alumbran ricos y pobres, porque como hay abundancia, les es mas barato que aceite, aunque no es todo el sebo que en esto se gasta, de macho. Tambien para el calzado aderezan los cordovanes; mas no pienso que son tan buenos como los que llevan de Castilla. Caballos se han dado, y se dan escogidamente en muchas partes ó las mas de Indias, y algunas razas hay de ellos tan buenos como los mejores de Castilla, así para carrera y gala, como para camino y trabajo. Por lo cual allá el usar caballos para camino, es lo mas ordinario, aunque no faltan mulas y muchas, especialmente donde las recuas son de ellas, como en Tierra-firme. De asnos no hay tanta copia, ni tanto uso; y para trabajo es muy poco lo que se sirven de ellos. Camellos algunos, aunque pocos, ví en el Perú llevados de las Canarias, y multiplicados allá, pero cortamente. Perros en la Española han crecido en número y en grandeza, de suerte que es plaga de aquella Isla, porque se comen los ganados, y andan á manadas por los campos. Los que los matan tienen premio por ello, como hacen con los lobos en España. Verdaderos perros no los habia en Indias, sino unos semejantes á perrillos, que los Indios llamaban alco: y por su semejanza á los que han sido llevados de España, tambien los llaman alco: y son tan amigos de estos perrillos, que se quitarán el comer por dárselo: y cuando van camino, los llevan consigo á cuestas ó en el seno. Y si están malos, el perrito ha de estar allí con ellos, sin servirse de ellos para cosa, sino solo para buena amistad y compañía.