[CAPÍTULO IX]

Del órden que guardan en sus escrituras los Indios.

Bien es añadir á lo que hemos notado de escrituras de Indios, que su modo no era escribir renglon seguido, sino de alto abajo, ó á la redonda. Los Latinos y Griegos escribieron de la parte izquierda á la derecha, que es el comun y vulgar modo que usamos. Los Hebreos al contrario, de la derecha comienzan hácia la izquierda; y así sus libros tienen el principio donde los nuestros acaban. Los Chinos no escriben, ni como los Griegos, ni como los Hebreos, sino de alto abajo; porque como no son letras, sino dicciones enteras, que cada una figura ó carácter significa una cosa, no tienen necesidad de trabar unas partes con otras, y así pueden escribir de arriba abajo. Los de Méjico, por la misma razon, no escribian en renglon de un lado á otro, sino al revés de los Chinos, comenzando de abajo, iban subiendo, y de esta suerte iban en la cuenta de los dias, y de lo demás que notaban; aunque cuando escribian en sus ruedas ó signos, comenzaban de en medio, donde pintaban al Sol, y de allí iban subiendo por sus años hasta la vuelta de la rueda. Finalmente, todas cuatro diferencias se hallan en escrituras: unos escriben de la derecha á la izquierda: otros de la izquierda á la derecha: otros de arriba abajo: otros de abajo arriba, que tal es la diversidad de los ingenios de los hombres.


[CAPÍTULO X]

Cómo enviaban los Indios sus mensageros.

Por acabar lo que toca á esto de escribir, podrá con razon dudar alguno, cómo tenian noticia de todos sus Reinos, que eran tan grandes, los Reyes de Méjico y del Perú; ó qué modo de despacho daban á negocios que ocurrian á su Corte, pues no tenian letras, ni escribian cartas: á esta duda se satisface con saber, que de palabra, y por pintura ó memoriales se les daba muy á menudo razon de todo cuanto se ofrecía. Para este efecto habia hombres de grandísima ligereza, que servian de correos, que iban y venian, y desde muchachos los criaban en ejercicio de correr, y procuraban fuesen muy alentados, de suerte que pudiesen subir una cuesta muy grande corriendo sin cansarse; y así daban premio en Méjico á los tres ó cuatro primeros, que subian aquella larga escalera del templo, como se ha dicho en el libro precedente: y en el Cuzco los muchachos orejones en la solemne fiesta del Capacráyme subian á porfia el cerro de Yanacáuri; y generalmente ha sido y es entre Indios muy usado ejercitarse en correr. Cuando era caso de importancia, llevaban á los Señores de Méjico pintado el negocio de que les querian informar, como lo hicieron cuando aparecieron los primeros navíos de Españoles, y cuando fueron á tomar á Toponchan. En el Perú hubo una curiosidad en los correos extraña, porque tenia el Inca en todo su Reino puestas postas ó correos, que llaman allá Chasquís, de los cuales se dirá en su lugar.