[CAPÍTULO XVIII]

De las leyes, justicia y castigo que los Incas pusieron, y de sus matrimonios.

Como á los que servian bien en guerras ó otros ministerios se les daban preeminencias y ventajas, como tierras propias, insignias, casamientos con mugeres del linage del Inca, así á los desobedientes y culpados se les daban tambien severos castigos: los homicidios y hurtos castigaban con muerte; y los adulterios é incestos con ascendientes y descendientes en recta linea tambien eran castigados con muerte del delincuente; pero es bien saber, que no tenian por adulterio tener muchas mugeres ó mancebas, ni ellas tenian pena de muerte si las hallaban con otros, sino solamente la que era verdadera muger, con quien contraían propiamente matrimonio, porque ésta no era mas de una, y recibíase con especial solemnidad y ceremonia, que era ir el desposado á su casa, ó llevarla consigo, y ponerle él una otoja en el pie. Otoja llaman el calzado que allá usan, que es como alpargate, ó zapato de Frailes Franciscos abierto. Si era la novia doncella, la otoja era de lana; si no lo era, era de esparto. A ésta servian y reconocian todas las otras; y ésta traía luto de negro un año por el marido difunto, y no se casaba dentro de un año: comunmente era de menos edad que el marido. Esta daba el Inca de su mano á sus Gobernadores ó Capitanes; y los Gobernadores y Caciques en sus pueblos juntaban los mozos y mozas en una plaza, y daban á cada uno su muger; y con la ceremonia dicha de calzarle la otoja, se contraía el matrimonio. Esta tenia pena de muerte si la hallaban con otro, y el delincuente lo mismo; y aunque el marido perdonase, no dejaban de darles castigo, pero no de muerte. La misma pena tenia incesto con madre, ó abuela, ó hija, ó nieta: con otras parientas no era prohibido el casarse ó amancebarse, solo el primer grado lo era. Hermano con hermana tampoco se consentia tener acceso, ni habia casamiento, en lo cual están muchos engañados en el Perú, creyendo que los Incas y Señores se casaban legítimamente con sus hermanas, aunque fuesen de padre y madre; pero la verdad es, que siempre se tuvo esto por ilícito y prohibido contraer en primer grado; y esto duró hasta el tiempo de Topa Inca Yupángui, padre de Guaynacápa, y abuelo de Atahualpa, en cuyo tiempo entraron los Españoles en el Perú; porque el dicho Topa Inca Yupángui fue el primero que quebrantó esta costumbre, y se casó con Mamaocllo, su hermana de parte de padre; y éste mandó, que solos los Señores Incas se pudiesen casar con hermana de padre, y no otros ningunos. Así lo hízo él, y tuvo por hijo á Guaynácava, y una hija llamada Coya Cusilímay; y al tiempo de su muerte mandó, que estos hijos suyos, hermanos de padre y madre, se casasen, y que la demas gente principal pudiesen tomar por mugeres sus hermanas de padre. Y como aquel matrimonio fue ilícito, y contra ley natural, así ordenó Dios, que en el fruto que de él procedió, que fue Guascar Inca, y Atahualpa Inca, se acabase el Reino de los Incas. Quien quisiere mas de raíz entender el uso de los matrimonios entre los Indios del Perú, lea el tratado que á instancia de Don Gerónimo de Loaysa, Arzobispo de los Reyes, escribió Polo, el cual hizo diligente averiguacion de esto, como de otras muchas cosas de los Indios; y es importante esto, para evitar el error de muchos, que no sabiendo cual sea entre los Indios mujer legítima, y cual manceba, hacen casar al Indio bautizado con la manceba, dejando la verdadera muger; y tambien se ve el poco fundamento que han tenido algunos, que han pretendido decir, que bautizándose marido y muger, aunque fuesen hermanos, se habia de ratificar su matrimonio. Lo contrario está determinado por el Sínodo Provincial de Lima[45]; y con mucha razon, pues aun entre los mismos Indios no era legítimo aquel matrimonio.


[CAPÍTULO XIX]

Del origen de los Incas, Señores del Perú, y de sus conquistas y victorias.

Por mandado de la Magestad Católica del Rey Don Felipe, nuestro Señor, se hizo averiguacion, con la diligencia que fue posible, del origen, ritos y fueros de los Incas, y por no tener aquellos Indios escrituras, no se pudo apurar tanto como se deseaba; mas por sus quipos y registros que, como está dicho, les sirven de libros, se averiguó lo que aqui diré. Primeramente, en el tiempo antiguo en el Perú no habia Reino, ni Señor á quien todos obedeciesen; mas eran behetrias y comunidades, como lo es hoy dia el Reino de Chile, y ha sido cuasi todo lo que han conquistado los Españoles en aquellas Indias Occidentales, excepto el Reino de Méjico; para lo cual es de saber, que se han hallado tres géneros de gobierno y vida en los Indios. El primero y principal y mejor, ha sido de Reino ó Monarquía, como fue el de los Incas y el de Motezuma, aunque éstos eran en mucha parte tiránicos. El segundo es de behetrias ó comunidades, donde se gobiernan por consejo de muchos, y son como concejos. Estos en tiempo de guerra eligen un Capitan, á quien toda una nacion ó Provincia obedece. En tiempo de paz cada pueblo ó congregacion se rige por sí, y tiene algunos principalejos, á quien respeta el vulgo; y cuando mucho, júntanse algunos de éstos en negocios que les parecen de importancia, á ver lo que les conviene. El tercer género de gobierno es totalmente bárbaro, y son Indios sin ley, ni Rey, ni asiento, sino que andan á manadas como fieras y salvages. Cuanto yo he podido comprehender, los primeros moradores de estas Indias fueron de este género, como lo son hoy dia gran parte de los Brasiles y los Chiriguánas, Chunchos, Iscaycingas y Pilcozones, y la mayor parte de los Floridos, y en la Nueva-España todos los Chichimecos. De este género, por industria y saber de algunos principales de ellos, se hizo el otro gobierno de comunidades y behetrias, donde hay alguna mas órden y asiento, como son hoy dia los de Aráuco y Tucapél en Chile, y lo eran en el nuevo Reino de Granada los Moscas, y en la Nueva-España algunos Otomítes; y en todos los tales se halla menos fiereza, y mas razon. De este género, por la valentía y saber de algunos excelentes hombres, resultó el otro gobierno mas poderoso y próvido de Reino y Monarquía, que hallamos en Méjico y en el Perú, porque los Incas sujetaron toda aquella tierra, y pusieron sus leyes y gobierno. El tiempo que se halla por sus memorias haber gobernado, no llega á cuatrocientos años, y pasa de trescientos; aunque su Señorío por gran tiempo no se extendió mas de cinco ó seis leguas al derredor del Cuzco. Su principio y origen fue del valle del Cuzco, y poco á poco fueron conquistando la tierra que llamamos del Perú, pasando Quito hasta el rio de Pasto hácia el norte, y llegaron á Chile hácia el sur, que serán cuasi mil leguas en largo; por lo ancho hasta la mar del sur al poniente, y hasta los grandes campos de la otra parte de la cordillera de los Andes, donde se ve hoy día, y se nombra el Pucará del Inca, que es una fuerza que edificó para defensa hácia el oriente. No pasaron de allí los Incas por la inmensidad de aguas, de pantanos, lagunas y rios que de allí corren: lo ancho de su Reino no llegará á cien leguas. Hicieron estos Incas ventaja á todas las otras naciones de la América en policía y gobierno, y mucho mas en armas y valentía, aunque los Cañarís, que fueron sus mortales enemigos, y favorecieron á los Españoles, jamás quisieron conocerles ventaja; y hoy dia, moviéndose esta plática, si les soplan un poco, se matarán millares sobre quien es mas valiente, como ha acaecido en el Cuzco. El título con que conquistaron, y se hicieron señores de toda aquella tierra, fué fingir, que despues del diluvio universal, de que todos estos Indios tenian noticia, en estos Incas se habia recuperado el mundo, saliendo siete de ellos de la cueva de Pacaritambo; y que por eso les debian tributo y vasallage todos los demas hombres, como á sus progenitores. Demas de esto decian y afirmaban, que ellos solos tenian la verdadera Religion, y sabian como habia de ser Dios servido y honrado; y así habian de enseñar á todos los demas: en esto es cosa infinita el fundamento que hacian de sus ritos y ceremonias. Habia en el Cuzco mas de cuatrocientos adoratorios, como tierra santa, y todos los lugares estaban llenos de misterios; y como iban conquistando, así iban introduciendo sus mismas Guácas y ritos en todo aquel Reino. El principal á quien adoraban, era el Viracócha Pachayachachíc, que es el Criador del mundo, y despues de él al Sol; y así el Sol, como todas las demás Guacas decian, que recibian virtud y ser del Criador, y que eran intercesores con él.