En que, sin acabar lo que prometió el primero, se trata de otra cosa.

Decia, pues, assí la recóndita, abstrusa, y endiablada Dedicatoria, dexando á un lado los Títulos, que no tuvo por bien trasladar el Gymnasiarca.

2. Hactenus me intra vurgam animi litescentis inipitum, tua heretudo instar mihi luminis extimandea denormam redubiare compellet sed antistar gerras meas anitas diributa et posartitum Nasonem quasi agredula: quibusdam lacunis Baburrum stridorem averrucandus oblatero. Vos etiam viri optimi: ne mihi in anginam vestræ hispiditatis arnanticataclum carmen irreptet. Ad rabem meam magicopertit: cicuresque conspicite ut alimones meis carnatoriis, quam censiones extetis. Igitur conramo sensu meam returem quamvis vasculam Pieridem actutum de vobis lamponam comtulam spero. Adjuta namque cupedia præsumentis, jam non exippitandum sibi esse conjectat. Ergo benepedamus me hac pudori, citimum colucari censete. Quam si hac nec treperat exiterint nec fracebunt quæ halucinari, vel ut vovinator adactus sum voti vobis damiumusque ad exodium vitulanti is cohacmentem. Quis enim mesonibium et non murgissonem fabula autamabit quam Mentorem exfaballibit altibuans, unde favorem exfebruate, fellibrem ut applaudam armoniæ tensore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis instruppas.

3. Esta es la famosa Dedicatoria que el Gymnasiarca de San Gregorio, Cura de Ajos y Cebollas, electo del Berraco, envió desde Valladolid á su hermano el Rico de Campazas: la qual, despues de haver corrido por las mas célebres Universidades de España con el aplauso que se merecia, passó los Pyrinéos, penetró á Francia, donde fué recibida con tanta estimacion, que se conserva impresa una puntual, exacta, y menudíssima noticia genealógica de todas las manos por donde corrió el manuscrito, con los pelos y señales de los sugetos que le tuvieron, hasta que llegó á las del maldito Addicionador de la Menagiana, que la estampó en el primer Tomo de los quatro, que echó á perder con sus impertinentíssimas Notas, Scholios, y Añadiduras. Dice, pues, este Scholiador de mis pecados, que el primer manuscrito que se sepa huviesse llegado á Francia, paró en poder de Juan Lacurna, el qual era hombre hábil y Baylío de Arnai-Del-Duque; que despues passó al docto Saumaise, y de este le heredó su hijo primogénito Claudio Saumaise, el qual murió en Beaune á los 34 años de su edad, el dia 18 de Abril de 1661: que por muerte de Claudio paró en la Bibliotheca de Juan Bautista Lantin, Consejero, el qual y otro Consejero llamado Philiberto de la Mare fueron Legatarios por mitad de los manuscritos de Saumaise, y que de Juan Bautista Lantin le heredó su hijo el Señor Lantin, Consejero de Dijon.

4. Todo está muy bien, con puntualidad, con menudencia, y con exactitud; porque claro está, que iba á perder mucho la República de las Letras, si no se supiera con toda individualidad, por qué manos, de Padres á hijos, havia passado un manuscrito tan importante; y, si todos los Investigadores huvieran sido tan diligentes y tan menudos como este doctíssimo y exactíssimo Addicionador, no huviera ahora tantas disputas, repiquetes y contiendas entre nuestros Críticos, sobre quien fué el verdadero Autor de la Pulga del Licenciado Burguillos, que unos atribuyen á Lope de Vega, y otros á un Frayle, engañados sin duda porque en el manuscrito, sobre el qual se hizo la primera impression en Sevilla, se leían al fin de él estas letras: Fr. L. d. V. entendiendo que el Frey era Fray, cosas entre sí muy distintas y diversas, como lo saben hasta los niños Malabares.[12] Ni en Inglaterra se huvieran dado las batallas campales, que se dieron á principio de este Siglo entre dos sabios Antiquarios de la Universidad de Oxford, sobre el orígen de las Espuelas, y la primitiva invencion de las Alforjas, fundándose uno y otro en dos manuscritos, que se hallaban en la Bibliotheca de la misma Universidad, pero sin saberse en qué tiempo ni por quien se havian introducido en ella, que era el punto decisivo para resolver la question.

5. Pero si al Addicionador de la Menagiana se le deben gracias por esta parte, no se las daré yo, porque con su Chronología sobre el manuscrito de la Dedicatoria me mete en un embrollo histórico, del qual no sé como me he de desenvolver, sin cometer un anachronismo, voz Griega y sonorosa, que significa contradiccion en el cómputo de los tiempos. Dice Monsiur el Addicionador, que Claudio Saumaise murió el año de 1661, y que, quando llegó á él el manuscrito de la Dedicatoria, ya havia passado por otras dos manos, conviene á saber, por las de su padre el docto Saumaise, y por las del Baylío Juan Lacurna; y es mucho de notar, que no dice que passó de mano en mano, como suele passar la Gaceta y el Pronóstico de Torres, sino que da bastantemente á entender, que fué por via de herencia, y no de donacion inter vivos. Esto supuesto, parece claro como el agua, que ya por los años de 1600 se tenia noticia en Francia de la tal Dedicatoria, no siendo mucho dar sesenta años al Señor Lacurna, y veinte ó treinta á Saumaise; porque, aunque se pudiera decir, que ambos eran de una misma edad, no parece verisímil, que un particular, por doctíssimo que fuesse, viviesse tanto como un Baylío; pues bien que esto de Baylío en Francia signifique poco mas que acá un Alcalde Gorrilla, pero al fin para lo de Dios el Baylío de Arnai era tan Baylío como el de Lora. Y haviendo dicho nosotros al principio de esta verdaderíssima Historia, ó por lo ménos haviéndolo dado á entender, que la Dedicatoria la compuso un Padre Colegial, que estudiaba en Valladolid, quando ya estaba muy entrado en dias el Siglo passado, puesto que hasta la mitad de él no hacen mencion del Rico de Campazas los Anales de esta possibilíssima Ciudad, y que se la envió su hermano el Gymnasiarca; como era possible que se tuviesse noticia de ella en Francia por los años de 1600?

6. Para salir de esta intrincada dificultad, no hay otra callejuela sino decir, que el Padre Colegial leeria esta estupendíssima pieza en algun librete Francés, y despues se la embocaría al boníssimo del Gymnasiarca como si fuera obra suya, porque de estas travesuras á cada passo vemos muchas aun en el Siglo que corre, en el qual no pocos de estos, que se llaman Autores, y que tienen cara de hombres de bien, averiguada despues su vida y milagros, se halla ser unos raterillos literarios, que, hurtando de aquí y de allí, salen de la noche para la mañana en la Gaceta con los campanudos dictados de Mathemáticos, Philológicos, Phýsicos, Eléctricos, Proto-Críticos, Anti-Systemáticos, quando, todo bien considerado, no son en la realidad mas que unos verdaderos Panto-mímicos.

7. Mas, dexando este punto indeciso, lo que en Dios y en conciencia no se puede perdonar al impertinentíssimo Addicionador, es la injusta y desapiadada crítica que hace de la susodicha Dedicatoria, tratándola de la cosa mas perversa, mas ridícula, y mas extravagante, que se puede imaginar; y añadiendo, que el lenguage, aunque parece suena á Latin, es de una latinidad monstruosa, bárbara, y salvage. Pero con licencia de su mala condicion, yo le digo claritamente y en sus barbas, que no sabe qual es su Latin derecho, y que se conoce que en su vida ha saludado los Christus de la verdadera Latinidad; pues le hago saber, que ni Ciceron, ni Quintiliano, ni Tito-Livio, ni Salustio hicieron jamas cosa semejante, ni fueron capaces de hacerla. Y á lo otro, que añade con mucha socarronería, de que, aunque en la cultíssima Dedicatoria se hallan algunas palabras latinas que se encuentran en las Glosas de Isidoro, y de Pápias, y en la Coleccion de du Cange, pero que se engaña mucho, ó no se ha de encontrar ingenio tan hábil en el mundo, que al todo de ella le dé verdadero y genuino sentido; yo le digo, que para que vea con efecto lo mucho, que se engaña, el mismo Padre Colegial, que dió al Gymnasiarca la Dedicatoria en Latin, ora fuesse composicion suya, ora agena, se la dió tambien vertida en Castellano flúido, corriente, natural, claro, perspicuo, como se ve en una Copia authéntica, que se encontró en el Libro donde el Rico de Campazas iba asentando por rayas la soldada de los Criados, y los pellejos de Ovejas que iba trahiendo el Pastor. La version, pues, de dicha Dedicatoria decia assí, ni mas ni ménos.

8. «Hasta aquí la excelsa ingratitud de tu soberanía ha obscurecido en el ánimo, á manera de claríssimo esplendor, las apagadas antorchas del mas sonoro clarin, con ecos luminosos, á impulsos balbucientes de la furibunda fama. Pero, quando examino el rosicler de los despojos al terso bruñir del Emisferio en el blando oroscopo, del argentado catre, que, elevado á la region de la techumbre, inspira oráculos al acierto en bóbedas de crystal; ni lo ayroso admite mas competencias, ni en lo heróyco caben mas eloquentes dissonancias. Temerario arrojo seria escalar con pompa fúnebre hasta el golfo insondable, donde campéa, qual vivorezno animado, el piélago de tu hermosura; porque hay systemas tan atrevidos, que á guisa de emblemáticos furores, esterilizan á trechos toda su ossadía al escrutinio; mas no por esso el piadoso Enéas agotó sus caudales al Ródano, cubierta la arrogante faz con el crespo, falaz, y alhagueño manto: que, si el jazmin sostiene pyrámides á los lisongeros Pezes, tambien el chopo franquéa espumoso lecho á las odoríferas Naves; ni es tan crítico el enojo del carrasco, que no destile rayo á rayo todo el alambique del aprisco. Mentor en cabilaciones de Sol, pudo esgrimir orgullosas sinrazones de fanal; pero tambien experimentó á golpes del desengaño desagravios incautos del alevoso zeño; quando la agigantada nobleza de tu Regia exactitud embota las puntas al azero de alentada Magestad. Admite, pues, este literario desden, elegante tributo de soporífero afan; y, si extiendes los aplausos de tu harmonía á los hirsutos cambrones, no puede ménos de penetrar tu coleto la fragrancia de la verdad, hasta calarse á las tripas, ó hasta aniquilar con dichosa fortuna los estrupros: Ut aplaudam armoniæ temsore a me velut ambrone collectam adoreos veritatis instruppas