Primer Sermon.
Domingo de Ramos.

13. «Hácese la procession al vivo: va á cavallo en la Santa Asna el que hace al Christo, que es siempre el Mayordomo de la Cofradía de la Cruz: rodéanle los doce Cofrades mas antiguos de luz, vestidos de Apóstoles, con túnicas talares de diferentes colores. Anda la procession al rededor de la Iglesia, donde hay dos olivos y un moral: trepan á ellos todos los muchachos que pueden, los quales, durante la procession, están continuamente cortando y arrojando ramos al suelo. Quando el Sacristan canta: Pueri Hebræorum, los muchachos corresponden con descompassados chillidos: Benedictus qui venit etc., hasta el Hosanna in excelsis inclusive. Tiene el pueblo gran devocion con la Santa Asna, la qual va llena de cintas, trenzas, bolsos y carteras de seda; y antiguamente llevaba tambien muchos escapularios, hasta que un Cura los quitó, pareciéndole irreverencia. No queda en el lugar manta, cobertor ni cabezal que no se tiendan en todo el sitio por donde anda la procession. Este año se llama por dicha Domingo Ramos el Mayordomo de la Cruz, que representa á Christo. De todo se ha de hacer cargo el Padre Predicador, si ha de dar gusto.»

Lúnes Santo.

14. «Buen Ladron. Fíxanse tres cruces grandes á la entrada del Presbyterio, y son las mismas que sirven para el sermon del descendimiento. Todas las tres efigies que se representan en ellas, son de artífice muy diestro, y las costeó un hijo del lugar, que llegó por sus puños á ser Canónigo de La Bañeza. La de el medio es un crucifixo muy devoto; la de la derecha es de San Dímas, y la de la izquierda de Géstas, con semblante desesperado y rabioso, que parece cara de condenado. Es tradicion que se sacó por la de un Escrivano, (otros dicen Ventero,) gran ladron que havia en la comarca. Como quiera, ya es uso y costumbre immemorial que en este sermon se dé contra los Oficiales de pluma. Concurre mucha gente del contorno á oir las pullas y los chistes.»

Mártes Santo.

15. «Lágrimas de San Pedro. Cántase la Passion por la tarde; y, quando el que la canta se va acercando á aquellas palabras: Accessit ad eum una ancilla, salen de la sacristía un viejo con una calva muy venerable, que representa á San Pedro, y una Muchachuela en trage de moza de cocina, la qual, en cantando el de la Passion: Accessit ad eum una ancilla dicens, prosigue ella cantando tambien muy gorgoriteado: Et tu cum Jesu Galileo eras; y el Viejo entona con enfado y con desabrimiento: Nescio quid dicis. Va San Pedro andando poco á poco por la Iglesia, y, al cantarse aquellas palabras: Vidit eum alia ancilla et ait iis, qui erant ibi, sale del medio otra Mochachuela y canta: Et hic erat cum Jesu Nazareno: San Pedro la da un empellon muy enfadado y dice: Voto á Christo, quia non novi hominem. Al fin hace como que se quiere salir de la Iglesia, y á este tiempo entra una tropa de Mozancones que, mirándole de hito en hito á la cara, comienzan á berrear descompassadamente: Vere et tu ex illis es, nam et loquela tua manifestum te facit. Aquí el pobre Viejo, colérico, enfurecido y como fuera de sí, comienza á detestar, á jurar y á perjurar que no conoce tal hombre, echándose quantas maldiciones le vienen á la boca. No bien las acaba de pronunciar, quando sale allá de encima del choro, y como hácia detras del órgano, un chillido muy penetrante que remeda la voz del gallo, y comienza á cantar tres veces quiquiriquí, quiquiriquí, quiquiriquí. Al oírle San Pedro hace como que se compunge: se va debaxo del choro, se mete en una choza ó cabaña que le tienen prevenida, y en ella está durante el sermon, plañendo, llorando y limpiándose los mocos. Es funcion tierna y curiosa; concurre mucha gente, y es obligacion del Predicador decir algunos chistes acerca de los gallos y de los capones, observándose que el que mas sobresale en esto saca despues mas limosna de gallinas.»

Miércoles Santo.

16. «Este dia no hay sermon. Despues de missa y por la tarde sale el Padre Predicador con la Señora Justicia á pedir la limosna de los huevos y pescado; y, si dió gusto en los dias antecedentes, suele sacar mas de doscientos huevos y una arroba de cecial, sin contar las sardinas saladas, que suelen ser mas que los huevos.»

Juéves Santo.

17. «Lavatorio y Mandato. No hay cosa especial que notar. Dió mucho gusto en este pueblo un Predicador, que tomó por assunto del Mandato Amor es arte de amar: lo que se advierte, por si el Padre Predicador quisiere imitarle. Generalmente han parecido bien todos aquellos que han predicado, desleídas, algunas relaciones de las comedias de capa y espada, como tuviessen eleccion en escoger las mas tiernas, derretidas y discretas. Ninguno logró mas aplauso que el que se empeñó en probar, que Christo en la última cena se acreditó el Chichisvéo de las almas. Imprimióse el sermon; y, aunque luego se recogió por el Santo Tribunal, como no se recogió la memoria, ha quedado eterna de él en la Villa. Hácense estas advertencias, por si conducen para algo.»