Era este caballero natural de Xerez de la Frontera, pero vecino de Sevilla, y nieto del Adelantado D. Pedro de Vera que conquistó las Canarias: pasó de tercero á la conquista de la Florida, que intentó hacer Panfilio Narvaez y los suyos: los cuales todos fueron muertos y comidos de aquella gente bárbara y caribe: de cuyo destrozo le libertó aquel Señor que cuida aun de proteger á la avecita que viene á la red del cazador. Así libre, cuando mas cautivo y preso él y un esclavo suyo, determinó este Señor, en tan duro cautiverio, serlo de sus acciones, viviendo tan ajustadamente como si estuviera en Sevilla; que miróle Dios, y le preservó de aquel general estrago.
Tomáronle aquellos bárbaros tanta estimacion y respeto, que lo eligieron por su capitan y gefe principal; y de cautivo vino á ser señor casi absoluto. Mas como todo su anhelo era verse entre los suyos, determinó de atravesar desde allí á Méjico; como lo hizo con gran trabajo, por la suma distancia y las fragosidades de aquel inculto país, gastando en esta jornada diez años.
Puesto en Méjico, determinó pasarse á Castilla, en donde llegó á tiempo que ya se sabia allí la muerte de D. Pedro de Mendoza, y el estado en que quedaban las conquistas del Rio de la Plata. Se presentó al Rey pidiendo este gobierno y adelantamiento, con cargo de conquistar y poblar toda esta tierra. Lo que, vistos sus méritos, se lo concedió el Rey, con estas mismas capitulaciones; y de hecho en cinco navios de armada se embarcó en San Lucar, año del Señor de 1540.
Llegó á Santa Catalina, y cansado de la navegacion, que no le fué muy favorable, determinó tirar de allí por tierra al Paraguay: y así lo hizo, dando órden que las naos siguiesen su derrota hasta San Gabriel, y dejando allí las mayores, siguiesen las otras hasta la Asumpcion. Todo lo egecutó con tanta felicidad, que ni en las 400 y mas leguas que dicho Cabeza de Vaca atravesó por tierra, ni en la penosa navegacion del Rio de la Plata, le faltó un solo soldado.
Recibido que fué en la Asumpcion el referido año de 1541, se mantuvo con aplausos de grande y esforzado caballero hasta el 15 de Agosto del año 1542: desde cuya fecha volviósele tan adversa su fortuna y mal hado, que en nada le fué favorable; porque los tumultuantes ó envidiosos de su gloria, formaron una conjuracion, le prendieron, y presto le enviaron á Castilla; y de unánime consentimiento eligieron al Señor Irala, aun estando ausente en la conquista de Acay, y bien achacoso de unas tercianas. Y por mas que se escusó, por no manchar sus manos en la sangre de inocente, como era poderosa la conjuracion, tuvo por bien admitir el gobierno.
IV.
D. DOMINGO MARTINEZ DE IRALA.
1542-1557.
Siguió Irala desde el mismo año de 1542 hasta el de 1546, en que se ausentó en pos de sus descubrimientos hasta los confines del Perú, dejando en la Asumpcion por su lugar teniente á D. Francisco de Mendoza: de cuya ausencia resultó otra nueva conjuracion y motin, en que eligieron por general á un caballero sevillano, llamado Diego de Abreu: á quien Mendoza corriendo el año de 1549, mandó cortar la cabeza en público cadalso. De este hecho resultaron mil inconvenientes, que con la llegada del Señor Irala, á principios del año de 1550, y nueva eleccion y juramento de homenage que le hicieron, se serenaron y acabaron todos estos ruidosos hechos, que tan achacosa, hasta estos nuestros tiempos, dejaron á esta tierra.