773 "Las armas son necesarias, pero naides sabe cuándo; ansina, si andás pasiando, y de noche sobre todo, debés llevarlo de modo que al salir, salga cortando."

774 "Los que no saben guardar son pobres aunque trabajen; nunca, por más que se atajen, se librarán del cimbrón: al que nace barrigón es al ñudo que lo fajen."

775 "Donde los vientos me llevan allí estoy como en mi centro; cuando una tristeza encuentro tomo un trago pa alegrarme: a mí me gusta mojarme por ajuera y por adentro."

776 "Vos sos pollo, y te convienen toditas estas razones; mis consejos y leciones no echés nunca en el olvido: en las riñas he aprendido a no peliar sin puyones."

777 Con estos consejos y otros que yo en mi memoria encierro, y que aquí no desentierro, educándome seguía, hasta que al fin se dormía mesturao entre los perros.

XVI

778 Cuando el viejo cayó enfermo, viendo yo que se empioraba y que esperanza no daba de mejorarse siquiera, le truje una culandrera a ver si lo mejoraba.

779 No cuanto lo vió, me dijo: "Este no aguanta el sogazo: muy poco le doy de plazo; nos van ha dar un epetáculo, porque debajo del brazo le ha salido un tabernáculo."

780 Dice el refrán que en la tropa nunca falta un güey corneta: uno que estaba en la puerta le pegó el grito ahi no más: "Tabernáculo,… ¡Que bruto! Un tubérculo dirás."

781 Al verse ansí interrumpido, al punto dijo el cantor: "No me parece ocasión de meterse los de ajuera; tabernáculo, senor, le decía la culandrera."