944 "Vos, porque sos ecetuao, ya te querés sulevar; no vinistes a votar cuando hubieron eleciones; no te valdrán ececiones: ¡yo te voy a enderezar!"
945 Y a éste por este motivo y a otro por otra razón, toditos, en conclusión, sin que escapara ninguno, jueron pasando uno a uno a juntarse en un rincón.
946 Y allí las pobres hermanas, las madres y las esposas redamaban cariñosas sus lágrimas de dolor; pero gemidos de amor no remedian estas cosas.
947 Nada importa que una madre se desespere o se queje, que un hombre a su mujer deje en el mayor desamparo; hay que callarse, o es claro que lo quiebran por el eje.
948 Dentran despúes a empeñarse con este o aquel vecino; y, como en el masculino, el que menos corre, vuela, deben andar con cautela las pobres, me lo imagino.
949 Muchas al Juez acudieron, por salvar de la jugada; el les hizo una cuerpiada, y, por mostrar su inocencia, les dijo: "Tengan pacencia pues yo no puedo hacer nada."
950 Ante aquella autoridá permanecían suplicantes, y, después de hablar bastante, "Yo me lavo"; dijo el Juez, "Como Pilatos los pies: esto lo hace el Comendante."
951 De ver tanto desamparo el corazón se partía; había madre que salía con dos; tres hijos o más, por delante y por detrás, y las maletas vacías.
952 "¿Dónde irán?", Pensaba yo, "¿a perecer de miseria? Las pobres, si de esta feria hablan mal, tienen razón; pues hay bastante materia para tan justa aflición."