1031 El vistuario es otro infierno; si lo dan, llega a sus manos en invierno el de verano, y en el verano el de invierno.

1032 Y yo el motivo no encuentro ni la razón que esto tiene, mas dicen que eso ya viene arreglao dende adentro.

1033 Y es necesario aguantar el rigor de su destino; el gaucho no es argentino sino pa hacerlo matar.

1034 Ansi ha de ser, no lo dudo; y por eso decía un tonto: "Si los han de matar pronto, mejor es que estén desnudos,"

1035 pues esa miseria vieja no se remedia jamás; todo el que viene detrás como la encuentra la deja.

1036 Y se hallan hombres tan malos que dicen de güena gana: "El gaucho es como la lana: se limpia y compone a palos."

1037 Y es forzoso el soportar aunque la copa se enllene; parece que el gaucho tiene algún pecao que pagar.

XXIX

1038 Esto contó Picardía y después guardó silencio, mientras todos celebraban con placer aquel encuentro. Mas una casualidá, como que nunca anda lejos, entre tanta gente blanca llevó tambien un moreno, presumido de cantor y que se tenía por güeno. Y como quien no hace nada, o se descuida de intento, pues siempre es muy conocido todo aquel que busca pleito, se sentó con toda calma, echo mano al estrumento y ya le pegó un ragido: era fantástico el negro; y para no dejar dudas, medio se compuso el pecho. Todo el mundo conoció la intención de aquel moreno: era claro el desafío dirigido a Martín Fierro, hecho con toda arrogancia, de un modo muy altanero. Tomó Fierro la guitarra, pues siempre se halla dispuesto, y ansí cantaron los dos, en medio de un gran silencio:

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