EL MORENO 1089 hay muchas dotorerías que yo no puedo alcanzar; dende que aprendí a inorar de ningún saber me asombro, mas no ha de llevarme al hombro quien me convide a cantar.

1090 Yo no soy cantor ladino y mi habilidá es muy poca; más cuando cantar me toca me defiendo en el combate, porque soy como los mates: sirvo si me abren la boca.

1091 Dende que elige a su gusto, lo más espinoso elige; pero esto poco me aflige y le contesto a mi modo: la ley se hace para todos, mas sólo al pobre le rige.

1092 La ley es tela de araña -en mi inorancia lo esplico-. No la tema el hombre rico; nunca la tema el que mande; pues la ruempe el bicho grande y sólo enrieda a los chicos.

1093 Es la ley como la lluvia: nunca puede ser pareja; el que la aguanta se queja, pero el asunto es sencillo: la ley es como el cuchillo: no ofiende a quien lo maneja.

1094 Le suelen llamar espada y el nombre le viene bien; los que la gobiernan ven a dónde han de dar el tajo: le cai al que se halla abajo y corta sin ver a quién.

1095 Hay muchos que son dotores, y de su cencia no dudo; mas yo soy un negro rudo y aunque de esto poco entiendo, estoy diariamente viendo que aplican la del embudo.

MARTÍN FIERRO 1096 moreno, vuelvo a decirte: ya conozco tu medida; has aprovechao la vida, y me alegro de este encuentro; ya veo que tenés adentro capital pa esta partida.

1097 Y aura te voy a decir; porque en mi deber está (y hace honor a la verdá quien a la verdá se duebla) que sos por juera tinieblas y por dentro claridá.

1098 No ha de decirse jamás que abusé de tu pacencia, y en justa correspondencia, si algo querés preguntar, podés al punto empezar, pues ya tenés mi licencia.