La simulación ha seguido en los agregados humanos una progresión creciente, sustituyéndose los medios astutos a los medios violentos. Ha aumentado en absoluto, mientras predominó el sentimiento de antagonismo; ¿disminuirá en etapas venideras de la evolución, si llega a predominar el sentimiento de solidaridad social, nacido de la asociación para la lucha contra la naturaleza?

No basta que en las sociedades civilizadas se pueda ir por las calles sin ser agredido, cruzar los campos sin temer salteadores, surcar los mares sin encontrar piratas. La asociación crea entre los hombres sentimientos comunes, que constituyen la moralidad social, desenvuelven la solidaridad y engendran aspiraciones convergentes hacia ideales que no excluyan la verdad y la justicia.

El deseo, no lo ignoramos, engendra ilusiones; pero la experiencia social, si no estamos engañados por un optimismo legítimo, autoriza a creer que la humanidad ha dado ya algunos pasos hacia un solidarismo ético, fundado en el incremento de la asociación y a expensas de la lucha.

¿No es Ésa la orientación futura de las sociedades más civilizadas?

Felices los hombres que puedan preocuparse de ser y olvidarse de parecer; los que puedan fiar en la sinceridad ajena, sin vivir en perpetua alarma entre la común hipocresía; los que puedan amar la verdad y aborrecer la mentira; los que puedan ser leales y sentirse correspondidos; los que puedan creer a sus padres, a sus amadas, a sus hijos, a sus amigos, a sus vecinos, a los hombres todos, esclavos hoy de la ficción organizada y acaso redimidos mañana por la inutilidad de vivir en perpetuo engaño recíproco.

V.—CONCLUSIONES

De la animalidad primitiva hasta la civilización presente, han disminuido entre los hombres los medios violentos de lucha por la vida y han aumentado los medios fraudulentos. En formas venideras de organización social, y dada la creciente tendencia de los hombres a asociarse contra la naturaleza, la simulación parece destinada a disminuir en la medida en que se atenúe la lucha por la vida.

NOTAS:

[12] En su excelente Philosophie des sciences sociales, demuestra Worms haber reaccionado contra sus primitivos excesos organicistas.—(Nota de la 3.ª edición).