Y recordando después á César, exclamaba:

—¡Parece increíble! ¡Qué falta de decoro! ¡Qué poca vergüenza!

Tal es y ha sido siempre y donde quiera, con raras excepciones, el criterio del público en cuestiones de conciencia y en actos de justicia.

Con ese mismo criterio se crucificó á Jesucristo ayer, y se levantan hoy estatuas á más de cuatro criminales. Por eso dijo uno de ellos, después de rodar del trono que había asentado sobre más de seis millones de cadáveres:

—«¡La pasión gobierna el mundo!».

1876.

TIPOS TRASHUMANTES

AL LECTOR