—Quiere decir, que según voy entrando...
—Le va á usted cubriendo, cubriendo...
—Eso es, hasta que ¡plaf! se va uno al hondo.
—Cuando no se sabe nadar...
—Pues es una broma pesada. Y diga usted, ¿estarán firmes estas cuerdas?
—Ya lo ve usted.
—De modo que, bien agarrado uno á ellas, aunque venga la ola de firme... Diga usted, ¿de qué lado suelen venir?
—Hombre, según sople el viento; pero, por lo común, de frente, como ahora.
—Quiere decirse... eso es, que poniéndome de cara hacia afuera, las recibiré en las espaldas... Pero entonces no veré lo que viene sobre mí. ¿Cuál le parece á usted lo mejor?
—Eso va en gustos.