—Beso á usted la mano.
—Me han dicho que es usted el facultativo del establecimiento.
—Tengo en él mi gabinete de consultas.
—Es igual. Pues yo quería consultar.
—Cuando usted guste...
—Ahora mismo.
—Pase usted á esta habitación... Sírvase usted tomar asiento.
—Muchísimas gracias, señor de... ¿de qué, si no le incomoda?
—Zorrilla.
—¡Hombre! Como ése que hace coplas. ¿Son ustedes parientes, por si acaso?