La leyenda popular cuenta que el diablo, en la época de la fundacion, juró que jamas dejaría terminar la basílica, ni conocer el nombre del arquitecto que concibió y trazó su plan, y eso en venganza de cierta pilatuna jesuitica que diz que le jugaron el obispo y los canónigos á Su Majestad Calientísima el rey de los infiernos. Sea de ello lo que fuere, la catedral es un prodigio, no obstante la falta de sus torres y el deterioro de algunas de sus partes. Mide en su totalidad la enorme longitud de 511 piés de Colonia, y la anchura de 231 piés hácia la entrada. Así como en la parte inferior del edificio la latitud, que es de 161 piés, es igual á la altura del coro, la altura de las torres debia ser igual, según el plan, á la longitud de todo el templo, y la del muro delantero á la anchura de la entrada. Es curioso notar que todos esos guarismos de longitud, anchura y elevacion son divisibles por 7. Renuncio modestamente á describir ese admirable monumento en que todo llama la atencion y asombra. Básteme decir que la fama universal de la catedral de Colonia, que predispone en su favor al viajero, no impide que este se sienta profundamente impresionado al contemplar esa obra sublime del arte religioso y popular por excelencia.

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CAPITULO IX.

DEL RIN A LIEJA.

Trayecto entre Colonia y Aquisgram.—La ciudad de Carlomagno;—sus monumentos y curiosidades.—El Sud-este de Bélgica.

El ferrocarril que pone en comunicacion á Colonia con la ciudad belga de Lieja es uno de los mas interesantes de Europa, tanto por la gracia y variedad pintoresca de los paisajes que atraviesa, como por el gran mérito de las obras de arte—túneles, viaductos, zanjas y nivelaciones —que ha sido preciso ejecutar al traves de un país tan accidentado y que corresponde á dos hoyas hidrográficas distintas.

Despues de atravesar en las cercanías de Colonia una fértil llanura, sembrada de fábricas y casas campestres, la via penetra en el túnel de Konigsdorf, bajo un cordon de colinas montuosas que separan la hoya particular del Rin de la de su afluente el Erft; corta la hermosa llanura de Horrem, cuya rica vegetacion riegan las aguas de ese riachuelo, y en cuyo horizonte se destacan numerosos castillos de los nobles del país, y toca luego en Düren, ciudad industrial de mas de 8,000 habitantes, notable por sus fábricas de paños y papeles, pero sin gracia en sus contornos ni conjunto.

En breve el tren salva el pequeño rio Roer, afluente del Meusa, y el viajero puede admirar, aunque con la rapidez de una sucesion de vistas de cosmoramas, los graciosos paisajes que mas adelante se desarrollan en esa pintoresca comarca de la hoya del Meusa. Los túneles se repiten, el terreno se presenta mas onduloso en todas direcciones, se ven frecuentemente minas de hulla y coke en actividad, que aumentan el interes y la variedad de los paisajes, y al cabo de dos horas de trayecto el tren se detiene en la curiosa y cien veces histórica Aquisgram (ó Aix-la-Chapelle), la ciudad predilecta de Carlomagno, un tiempo la segunda capital del inmenso imperio de Occidente fundado por ese extraordinario monarca de la feudalidad.

El nombre de Aquisgram (en aleman Aachen) ha sido tan célebre en la historia de la época feudal como en la de la diplomacia, y aunque la memoria de los hechos mas importantes es casi vulgar en Europa, no estará de mas recordar aquí algunos episodios, puesto que ellos y dos ó tres monumentos constituyen, con las aguas minerales, muy frecuentadas, todo el interés de Aquisgram. Fué en la Civitas aquensis de los Romanos que, según algunos anticuarios ó cronistas, nació el inolvidable Carlomagno; esa fué su residencia mas querida, por motivos que la leyenda explica, y allí murió, en 814, ese gran fundador de un imperio continental, heredero de los Césares por derecho de conquista, héroe y legislador al mismo tiempo, organizador de la gran feudalidad, y autor de ese famoso pacto con el pontificado que, ligando la Iglesia y el Estado por el vinculo del interes, hizo á los papas reyes,—de la Iglesia una monarquía,—de la religion un despotismo,—de la autoridad real un derecho divino, y condenó á la humanidad á una lucha de cerca de once siglos que hoy se acerca á su término, gracias á la solucion preparada por la revolucion italiana.

Si en los tiempos de la feudalidad y del Imperio germánico Aquisgram fué la ciudad de la consagracion de los emperadores, y tuvo tan alto rango como ciudad-libre imperial, lugar de reunion de sínodos y dietas, en los tiempos modernos lo ha sido tambien de congresos diplomáticos que han ejercido considerable influencia sobre las modificaciones del derecho público europeo. Baste recordar que allí se firmó la célebre paz de 1668, relativa á la contienda de Luis XIV con España, respecto de los Países-Bajos; así como la paz todavía mas famosa, que puso término, en 1748, á la guerra de la sucesion de Austria. Fué tambien en Aquisgram que se firmó el tratado de 1818, importante por diversos motivos para la política europea.