Douai, situada sobre las orillas del pequeño rio Scarpe, afluente principal del alto Escalda, es una ciudad de aspecto agradable, muy antigua y bastante bien construida. Una vasta llanura la rodea por todas partes, y dentro de sus importantes fortificaciones medran muchas industrias y se mantienen establecimientos públicos que no carecen de interes.
Arras, plaza militar igualmente (con cerca de 30,000 habitantes) es la capital del departamento del Paso-de-Calais, el tercero de los Francia por su poblacion (712,846 habitantes), notable tambien pos sus plazas de guerra, terrestres y marítimas. Aquella ciudad no es ménos importante que las anteriores bajo el punto de vista industrial. Su fabricion es tan activa como variada, y algunos de sus monumentos é institutos públicos merecen atencion. Al pasar por allí no puedo uno ménos que estremecerse y afligirse, ya recordando los nombres de Robespierre y José Lebon, terribles hijos de Arras, ya pensado en la instabilidad de las revoluciones políticas y sociales que parecen mas trascendentales para los pueblos. Efectivamente, la Revolucion francesa produjo inmensos resultados que donde quiera se palpan. Pero es triste ver que el gran pueblo que la realizó está todavía esperando, despues de setenta años de peripecias políticas, el cumplimiento de los promesas de libertad hechas en los terribles dias de una lucha titánica. La libertad, por la cual creyó luchar sinceramente Robespierre, no ha venido todavía; pero quedan aún los recuerdos sangrientos que despierta el nombre del diputado de Arras. Al ménos él fué sincero en su fanatismo republicano, y pagó con su cabeza sus extravios y sus abusos. La esterilidad de su sangrienta obra servirá para probar que no es durable sino la verdadera libertad: la que respeta las creencias ajenas, sin sustituir el despotismo de muchos al de uno solo, so pretexto de salud pública. Talvez no está léjos el día en que los pueblos que se llaman democráticos reconocerán que la democracia no puede ser una organizacion justa, y por lo mismo consistente y fecunda, sino á condicion de respetar y asegurar la armonía de estos dos derechos que, derivándose el uno del otro, forman juntos el derecho humano: el de la libertad completa del individuo, en lo que le es personal; y el de la autoridad soberana del mayor número social, libremente constituida, respecto de los intereses rigorosamente colectivos. La Revolucion francesa, tal como la comprendió y la sirvió Robespierre, no ha reconocido sino el segundo de esos derechos—el derivativo: el porvenir traerá la garantía del primero, que es el primitivo—la fuente de toda justicia social.
FIN
Paris—Imprenta de E Thunot y Cª, calle Racine, 2º
[Ilustracion: MAPA DE ITINERARIOS DE LA SEGUNDA SERIE]
[Ilustracion: Grabado por Erhard Calle Bonaparte 42 Paris]
Imprenta de Thierry hermanos Cite Bergere 1
OBRAS DEL MISMO AUTOR, PUBLICADAS EN PARIS
ECOS DE LOS ANDES (2º COLECCION DE POESIAS). 1 vol en 18º mayor, con retrato del autor,—396 páginas.
ENSAYO SOBRE LAS REVOLUCIONES POLITICAS Y LA CONDICION SOCIAL DE LAS REPÚBLICAS «HISPANO AMERICANAS» 1 vol en igual tamaño,—344 páginas.