Martí
Ante su mármol
Para Manuel Sanguily, grande de corazón y pensamiento.
Alma, escuda con la malla milagrosa de la rima
el dolor y el desaliento que florecen en tu sima
cuando evoca la tristeza la visión de la contienda,
y fecundo rompa el brote vigoroso del ensueño
con la gloria fulgurante del audaz y heroico empeño 5
y el fugaz deslumbramiento de la trágica leyenda.
Sí en la niebla del recuerdo melancólica perdura
desolada la memoria que en un vuelo de amargura
reconstruye la sangrienta florescencia de tu duelo,
no perturbe de tu llanto la corriente inagotable 10
la salmodia del tributo que se eleva inmensurable
de la patria, en la piadosa gracia cándida de un vuelo.
Si inextinto el sedimento doloroso de la brega
engañosos espejismos simulando dulce entrega
fingen, alma, a tu miseria formular consolaciones, 15
rinde el plácido reclamo de sagrada tregua, el triste
cavilar en la tragedia de tus lágrimas, y asiste
con tu lauro al homenaje de exaltar consagraciones.
¡Cuán radiante en la lejana perspectiva del pasado,
como lampo que emergiera de las ondas de un nublado 20
se destaca luminosa de la pálida penumbra,
la apostólica figura del vidente mensajero
del amor y la justicia, con su rostro de lucero
y el hechizo de su genio que encadena y que deslumbra!
De la gloria a los destellos la romántica silueta 25
del creyente que adunaba sus lirismos de poeta
con la viva llamarada de sus trágicos lirismos,
resplandece como un astro que las almas ilumina
con el fuego milagroso de su bíblica doctrina,
como un rayo de la aurora diafaniza los abismos. 30
Soñador de rara estirpe de sublimes soñadores
que persiguen la anhelada redención de los dolores,
heredad fosca y estéril de los seres infelices,
fue su vida inmaculada de fecundas enseñanzas,
en los tristes vencimientos alentar las esperanzas 35
y en las bregas afanosas restañar las cicatrices.
Prisionero que en la sombra perdió el alba de la vida,
desterrado que en la playa de región desconocida
inició su apostolado domeñando adversidades,
al templar el alma al soplo de rebeldes embriagueces 40
prendió el sol que disipara las profundas lobregueces
que opusieran a su empeño las humanas tempestades.