Martí ha sido, es y será, en la radiante constelación de excelsos varones que han dado gloria y fama a Cuba, el más alto prócer.

Él lo fué todo: la fe que salva y alienta, el valor que impone y exalta, el genio que invade y fulgura, el amor que conquista y domina.

Su vida fué el apostolado, el sublime, el grandioso apostolado de la Patria, ante cuya ara sagrada ofrendó los más puros, los más cálidos, los más hermosos efluvios de su alma.

Predicó con la palabra y el ejemplo; y era tal la majestad y tal la grandeza de sus acciones, que las multitudes, acaso adivinándolo divino—Cristo de una nueva doctrina salvadora—, le siguieron a través de su Calvario heroico, ansiosas de compartir con Él los tormentos de sus desvelos patrios.

Caído en Dos Ríos, en lucha denodada y franca contra los enemigos de la Libertad—como predijo y fué su más ardiente aspiración—, surge triunfante en la magnificencia de su vida espiritual; y de nuevo los mismos corazones que ayer se estremecieron a su conjuro y le adoraron con infinita unción, hoy le rinden lauros gloriosos y hacen de sus santas y sabias parábolas como la Biblia que ha de iluminarlos y guiarlos a través del porvenir.

Entre los que ayer veneraron su figura egregia con filial fervor, entre los que hoy han hecho de su memoria un culto y van por los caminos de la Patria redimida repitiendo sus palabras apostólicas, nos encontramos nosotros, acaso de los primeros y más amantes y sinceros de sus discípulos.

Este libro que hoy damos a la publicidad es una buena prueba de ello: aquí están sus mejores pensamientos y sus más tiernas emociones.

Para que la juventud de hoy—la generación que ha de regir mañana los destinos de la Patria—conozca mejor aquella conciencia inmaculada; para que los aprenda de memoria y no los olvide nunca, aquí le regalamos estos aforismos—granos de oro escogidos en la rica, inagotable mina de sus fulgurantes obras.

Provechosa es la lectura de este libro. Él ilustra, consuela, fortalece y guía a los espíritus: los ignorantes, en él escanciarán ciencia noble y sana de la vida; los atormentados encontrarán bálsamo para sus dolorosas lesiones, los descreídos hallarán fe y esperanzas consoladoras, los descarriados verán caminos rectos y luminosos hacia el porvenir.