Transijamos ya, pues, con la visera levantada y parlamentemos con los revolucionarios á fin de no perderlo todo por querer conservar demasiado.

Siendo como es este libro el primer ensayo de reglamentación de una reforma tan grande como la que aquí se ha hecho, tendrá que ser una especie de puente que una lo viejo con lo nuevo y habrá de dar noticia clara y precisa de la forma antigua y de la moderna: sin embargo, á fin de no cansar á los lectores, sólo dedicaré á esa especie de lazo de unión los Preliminares, haciendo en ellos un detenido análisis del alfabeto valenciano, tanto fonética como gráficamente: en el resto del libro daré ya como legítimamente admitida la nueva forma y emplearé por lo tanto la ortografía castellana. La más extensa é importante de las partes en que ha de dividirse este libro, será la Analogía en la que estudiaremos con bastante detención las diversas partes del discurso y sus modificaciones y formas genuina y clásicamente valencianas según constan de una manera indiscutible en esos documentos irrefutables por lo patentes- que se llaman mercados públicos.

Y no se escandalicen de esto los que dicen, y con razón, que en ningún tiempo y en ningún país se ha escrito ó perorado con el lenguaje del pueblo ó familiar; debe tenerse presente, en primer lugar, que eso sucederá donde la lengua literaria ó culta esté formada, no aquí en donde hemos de empezar á hacerla, á no ser que sigamos hablando y escribiendo como hace cuatro siglos según pretenden algunos ó adoptemos el catalán literario como quieren otros; y en segundo lugar, que por imposición de circunstancias y hechos que creemos imposible destruir, está hoy la literatura valenciana en la imprescindible necesidad de adoptar como los antiguos egipcios dos escrituras, la hierática y la demótica: pues bien, la que probamos hoy á reglamentar es la segunda, y para ello el único documento, la única autoridad, es el mercado público limpiándolo de solecismos y barbarismos en cuanto se opongan á las leyes de la gramática general.

Mas no se crea por esto que trato de hacer creer que no he consultado ningún libro para la composición de esta obra; muy al contrario, he hojeado las gramáticas á docenas -lo cual no tiene ningún mérito, dada mi profesión de bibliotecario [(2)], estudiando no sólo los poquísimos tratados valencianos, más ó menos incompletos, anteriores y posteriores á Carlos Ros, sino los de las otras lenguas de raza latina; y aunque en descargo de mi conciencia debo confesar que la escasa autoridad que este libro pueda tener, la ha tomado en absoluto de la Gramática de la Academia Española y de algunas catalanas –en especial la de los Sres. Bofarull y Blanch-, no es difícil comprender que real y efectivamente debo haber estudiado más en la vía pública que en el gabinete á causa de la novedad del asunto.

Resumiendo: creo sinceramente que para evitar mayores males ha llegado el momento de escribir dos gramáticas valencianas diferentes, la hierática y la demótica; es decir, la literaria y la popular: la primera, que la escriba Lo Rat Penat ó quien tenga autoridad para ello (si no se quiere adoptar la catalana literaria que sería tal vez lo más prudente); la segunda es la que hoy damos al público, escrita quizá con poco acierto, pero sí con la mejor intención.

Una súplica, antes de terminar, á los hombres de buena fe: que no se me acuse de innovador; hace ya muchos años que se escribe el valenciano con ortografía castellana; no hago yo, por lo tanto, la reforma; lo único que pretendo es encauzarla para evitar que su desbordamiento arrase el antes fértil campo de las letras valencianas.

Por lo demás, ni me levanto contra las leyes gramaticales antiguas que respeto como el primero, ni tengo autoridad para imponer á nadie las nuevas; en una palabra,

ni quito, ni pongo ley,
pero ayudo á mi señor;

es decir, á mi pueblo, á mi patria, á mi lengua.

PRELIMINARES