En general, las orillas del río Grande presentan llanos, excepto en muy contados puntos, donde se levantan collados, lomas y pequeñas colinas, tales como las de Nuluig y Cudaranga, donde situaron los moros una formidable cotta el año 86; Cabalucan, Boayan y Cabaenygan, cubiertas todas ellas de espeso arbolado y circundadas de manglares y terrenos pantanosos que los moros procuran aumentar para que les sirvan de obstáculos ó defensas naturales á los fuertes en ellas situados.
Una gran parte de los terrenos inmediatos á sus orillas se encuentran ocupados por grandes carrizales formados por plantas que aunque afines son de distinta especie (las hay juncáceas, gramíneas y cyperáceas), pero todas ellas muy parecidas, por lo que se les dá un sólo nombre común.
Los cogonales ó carrizales, según la situación del terreno, adquieren más ó menos desarrollo y según éste tiene distintas aplicaciones. El cogón bajo y de poco cuerpo es bueno como pasto y el alto ó carrizal sólo se emplea en las localidades donde escasea la nipa, para suplir á ésta en la techumbre de las viviendas; esta clase llega á adquirir una altura tal que cubre á los jinetes, y dificulta de tal modo el paso que puede conceptuarse como un verdadero tormento el tener que atravesar un cogonal en las horas del sol.
Habiendo visitado personalmente una gran parte de los terrenos bañados por el río Grande, hemos podido observar, como ya se desprende de la relación de un viaje por dicho río que refiere el ingeniero Sr. Vidal en la Memoria sobre el ramo de montes, que sus tierras con ser buenas y aún de la mejor calidad, hoy no pasa su cultivo del arroz, maíz y azúcar, y ésto en cantidad que poco ha de exceder á las necesidades de sus 80.000 habitantes, consistiendo la principal riqueza, como artículo de exportación, en el producto de los magníficos cocales, que se extienden formando bosques inmensos en sus orillas y que sólo contando con grandes elementos para la roturación y saneamiento de las grandes extensiones ocupadas por carrizales, desecación de pantanosas llanuras y destrucción de la enorme plaga de langosta que pesa sobre ellas, cuyos efectos destructores hemos podido apreciar personalmente en el año 86, se podría dar cima, con probabilidades de éxito, á cualquiera empresa colonizadora que se proyecte; de otro modo, allí no se puede hacer nada, la colonización individual en esas condiciones sólo serviría para que tuviéramos en aquellos terrenos y en contacto con los moros una representación raquítica y pobre de nuestro modo de ser y adelantos que sólo redundarían en nuestro desprestigio.
La extensión de la cuenca del Pulangui será de unos 12.000 kilómetros cuadrados, y su mayor anchura es de unos 50 kilómetros.
El curso de este río puede dividirse en tres regiones, con arreglo tanto á su situación hidrográfica como á la influencia que ejercemos sobre los habitantes de los territorios por él bañados.
- 1.ª Aquella en que nuestra dominación es más efectiva, ó sea desde Tumbao hasta su desagüe en el mar por los dos brazos en que en dicho punto se bifurca, que comprende un trayecto de 16 á 20 millas.
- 2.ª Desde Tumbao hasta los últimos puntos militares establecidos en sus orillas, en cuya parte, que comprende unas 20 millas, nuestra dominación sólo es nominal, sin que por ahora pueda contarse con aquellos territorios para empresa colonizadora de ninguna especie, por la resistencia que á ello opondrían sus habitantes.
- 3.ª Desde estos puntos militares hasta las lagunas, territorios tan poco conocidos que puede asegurarse que todo cuanto se haya dicho acerca de ellos, son sólo hipótesis fundadas en ligeros conocimientos, insuficientes todos ellos para que puedan servir de base al estudiar proyectos de colonización de alguna importancia.
El calado de este río varía mucho en cada época y por la influencia ejercida según la cantidad de aguas que en él viertan las lagunas, pudiendo citar como ejemplo, el hecho que el señor Vidal cita en su Memoria sobre el ramo de montes, de haber visitado dicho río en un trayecto de 163 kilómetros, embarcado en un cañonero de guerra, cuyo calado medio era de seis piés.
Nuestra dominación en el río Grande no pasaba antes de la campaña del General Terreros, terminada en principios del 87, del destacamento ó fuerte de Tumbao, punto donde el río se divide en dos brazos, que son los que forman la isla de Cottabato.
Posteriormente á la fecha citada, los moros han prestado vasallaje de modo efectivo; y para asegurar el completo dominio sobre ellos, se han construído nuevos fuertes, emplazados algunos de ellos, como el de Bacat, en los mismos terrenos de Utto, en el punto donde un gran estero vierte sus aguas en el río.