—¿Y qué me hago con la voz?

—¡Pues, como formas, la alta!

—¡Psh! dice Ben Zayb, ninguna vale un comino, ninguna es artista.

Ben Zayb es el crítico de «El Grito de la Integridad» y su aire desdeñoso le da mucha importancia á los ojos de los que se contentan con tan poco.

—¡Ni la Serpolette tiene voz, ni la Germaine tiene gracia, ni eso es música ni es arte ni es nada! termina con marcado desden.

Para echárselas de gran crítico no hay como mostrarse descontento de todo. La empresa no había mandado más que dos asientos á la Redaccion.

En los palcos se preguntaba quién sería el dueño del palco vacío. Aquel ganaba en chic á todos pues llegaría el último.

Sin saberse de dónde vino la especie, díjose que era de Simoun. El rumor se confirmó. Nadie había visto al joyero en las butacas, ni en el vestuario, ni en ninguna parte.

—¡Y sin embargo le he visto esta tarde con Mr. Jouy! dijo uno.

—Y ha regalado un collar á una de las actrices...