Sino que unidos por la ciencia sabia

De las calderas en el seno ardiente,

Sin cóleras, sin rabia,

¡Formemos el vapor, quinto elemento,

Progreso, vida, luz y movimiento!

—¡Utopía, utopía! contestó secamente Simoun; la máquina está por encontrarse... en el entretanto tomo mi cerveza.

Y sin despedirse dejó á los dos amigos.

—Pero ¿qué tienes tú hoy que estás batallador? preguntó Basilio.

—Nada, no lo sé, pero ese hombre me da horror, miedo casi.

—Te estaba tocando con el codo; ¿no sabes que á ese le llaman el cardenal Moreno?