LEÓNIDO.—La orilla está solitaria;
No se oye la gritería;
Lo extraño: ya es claro el día
Y no veo á nadie aquí.
Debieron haber llegado,
Pues así me prometieron...
Presumo que ya salieron...
¿Quién sabe si me perdí?
Más no: este es el sendero
Que á la población conduce;