LEÓNIDO.—¿Quién sois?
SATÁN.—¿Acaso
No me conoces ya?
LEÓNIDO.—No recuerdo vuestra faz,
Ni me acuerdo haberos visto
Alguna vez. ¡Dadme paso!
SATÁN.—¡Nunca! Mírame bien...
LEÓNIDO.—Decid, os ruego, quien sois...
SATÁN.—Yo soy aquél que, prepotente,
Leyes dá al huracán, al mar, al fuego;