—¡Vendré mañana antes de partir! Hoy tengo que hacer una importantísima visita.
Y partió. Entretanto el franciscano se desahogaba.
—¿Usted lo ha visto?—decía al joven rubio, gesticulando con el cuchillo de postres.—¡Eso es por orgullo! ¡No pueden tolerar que el cura los reprenda! ¡Ya se creen personas decentes! Es la mala consecuencia de enviar los jóvenes á Europa. El gobierno debía prohibirlo.
—Y ¿el teniente?—decía doña Victorina haciéndole coro al franciscano;—en toda la noche no ha desarrugado el entrecejo; ha hecho bien en dejarnos. ¡Tan viejo y aún es teniente!
La señora no podía olvidar la alusión á sus rizos y el pisoteado encañonado de sus enaguas.
Aquella noche escribía el joven rubio, entre otras cosas, el capítulo siguiente de sus Estudios Coloniales: «De cómo un cuello y un ala de pollo en el plato de tinola de un fraile pueden turbar la alegría de un festín.» Y entre sus observaciones había éstas: «En Filipinas la persona más inútil en una cena ó fiesta es la que la da: al dueño de la casa pueden empezar por echarle á la calle y todo seguirá tranquilamente. En el estado actual de las cosas casi es hacerles un bien el no dejar á los filipinos salir de su país, ni enseñarles á leer...»
[1] Dice que no lo quiere y eso es precisamente lo que quiere. Frase del llamado español de tiendas que se habla en Manila y Cavite. [↑]
[2] Los filipinos ignorantes suelen cambiar la n en ñ. [↑]
[3] Para que se vea cómo pronuncia el chino las lenguas europeas, diremos que Pidgin es corrupción de la voz inglesa business; y así, Pidgin-English significa inglés comercial. [↑]