[Nota 1]: Mutun en lengua Peguenche, quiere decir vámonos.

[Exmo. Señor Virey.]

En cumplimiento de todas las partes que abraza mi comision, pasé á la boca y barra de la Villa Nueva de Bilbao, el dia 15 del mes que acaba, para reconocer por tierra la ribera de los dos rios, Claro y Maule, desde la ciudad de San Agustin de Talca hasta el parage que llaman el Infiernillo, cuyo tránsito es solamente de siete leguas, en que tardé dia y medio, porque las dos últimas no ofrecen mas que camino verdaderamente de cordillera. A la una de la tarde del segundo dia de mi salida, me embarqué en el Infiernillo, en una lancha, y bajando el rio citado, me puse en el Astillero en cinco horas y media, en cuyo tiempo anduve mas de 20 leguas: parándome á cada cuarto de hora, para echar la sondaleza y hacer otras observaciones que me parecian conducentes al desempeño de mi comision.

Al dia siguiente me orienté para dar principio á mi reconocimiento, que reduje á siete puntos principales: que son, la barra, el puerto de Maule, el Rio de Maule con todos los esteros que corren por dentro y fuera de la Villa Nueva Bilbao, el Astillero, que no puede haber cosa mejor en el Mar Pacífico, los diques, que se pueden construir con la mayor facilidad, la caleta, ó ensenadita de la Villa, que está al S de los farallones, la Villa de la Nueva Bilbao, y los defectos de la poblacion, de los que voy á tratar separadamente.

Primeramente, lo que mas he estrañado es, que haya pilotos y otras personas que declaren, que la barra puede estorbar la entrada y la salida de este puerto; mientras que, Exmo. Señor, su único defecto es, permitir que entren navios de alto bordo.

La boca de este rio tiene mas de 800 varas de ancho, y la canal en su menor profundidad, de 30 hasta 31 palmos de agua, de cuyas dimensiones se deduce que debe haber bastante capacidad para la entrada y salida, sin riesgo alguno: pero para ello es preciso que el piloto no lo sea de agua dulce, que en mi país llaman lamanur. Es positivo que el mar se alborota algunas veces, pero sucede con los vientos que corren desde el S para el O, y tambien hasta el N; pero se calman con los contrarios inmediatamente, lo que me consta por mi propia experiencia. Para la entrada se necesitan los del O para el S, y para la salida los opuestos, y como ambos son frecuentes, y de dia reinan los primeros, hasta las ocho ó las nueve, y los segundos, como son terrales, hasta las mismas horas de la mañana, no hay dificultad para entrar ni salir de este rio. La marejada no impide la entrada, y retardando esta hasta que calmen los vientos que alteran el mar, toda dificultad queda vencida. Los buques que vengan de la parte del N deben precisamente hacer su recalada entre las puntas de Humo y Pullaullau, aproximándose á la costa: tomando por objeto el cerro de Mutrungue, y franqueando la citada boca al ESE, se ceñirán á uno ú otro extremo de ella, segun el viento: tomarán puerto en el rio, en el que anclarán con seguridad en donde les convenga. Con esta misma aproximacion al Pullaulau, y prolongando la costa, franqueando primero la entrada bajo de los mismos principios ya dichos, se asegurará el puerto á las embarcaciones que navegan á la parte del S, y estas lograrán el surgidero que deben desear sin pension alguna, en una bahia que, aunque chica, es excelente. Bien podria extenderme mas, Exmo. Señor, sobre esto punto, pero lo dejo todo á su sábia penetracion.

Segundo, el Rio de Maule, que no puede ser mejor que lo que es, (pues es navegable por ahora 20 y tantas leguas, y si se le echa parte del Rio de Lontué, lo será de 27, y quizás mas), porque no tiene la corriente que manifiesta cerca de la laguna en que estan sus nacientes, ni en la Cordillera, ni menos á cuatro ó cinco leguas de San Agustin de Talca ó al Morro é Infiernillo, pues permite que los buques puedan anclarse con toda seguridad.

Tercero, el Astillero tiene todo cuanto se puede apetecer en un establecimiento de esta clase:—maderas, cáñamo, lino, sebo, brea y alquitran; con tal abundancia de todo, que puede muy bien establecer un comercio muy crecido; tambien se pueden fabricar en él buques mercantes, y fragatas para la real armada, y llevar hasta los puertos intermedios maderas para la construccion de navios de línea, porque sus montañas son inagotables. Esto astillero està de tal modo situado, que tiene capacidad suficiente y fondo para echarlos al agua, y despues concluirlos en la caleta.

Cuarto, los diques los ofrece la situacion misma del puerto, porque á la primera ojeada se ofrecen tres muy superiores: el primero entre la villa y la isla de Vilches, (que es el mejor) el segundo en el mismo astillero, y el tercero, doblando el cerro de Animas, rio arriba, cuyas obras costarán poco, si las dirige un ingeniero hidráulico experto.

Quinto, la caleta ò ensenadita, es una bahia corta, pero muy á propósito para aquel puerto, villa y astillero, y aun para los diques: moderadamente abrigada para los vientos del S, porque en ella se pueden concluir los barcos y tambien descargarlos, cuando el buque calase un poco mas agua de la que permite el fondo del puerto ó de la barra; pues que las embarcaciones se atracarán á tierra, y con cualquier cabo se amarrarán en unas peñas, quedando mas seguras que con la ancla de esperanza y bajo de la boca del cañon, siempre que se fabriquen dos fortines en la boca, ó extremos de la caleta: el primero en el Farallon de Souillac, (que es uno de los tres que hay en la boca del puerto y à la orilla del S de él) el que tendrá dos oficios, que llamo de defensa general: el primero para defender é impedir la entrada de este puerto; cuyo parage tiene una recomendacion muy particular, y es que las embarcaciones no podrán ser apresadas ni ofendidas, ni tampoco naufragar, porque estan abrigadas de los seis farallones que hay en aquel parage, cuyas bocas se deben cerrar porque perjudican mucho al puerto y mucho mas á la barra, y porque de los otros tres farallones, á muy poca costa, se sacarán las piedras para todos ellos, como tambien la concha, en la misma orilla del mar, para hacer la cal, pues que la leña la tienen á mano. Los otros tres farallones que hay en aquel parage, estan unidos entre sí, y en el mismo continente, que sirve de abrigo al amarradero, á la villa, al puerto y al astillero. El segundo fortin se deberá construir en el segundo amarradero, que está en la caleta ó ensenadita, en un parage que llaman la Iglesia de Bouza, cuya artilleria se cruzará con la primera, siempre que los dos cañones se puedan manejar de modo que defiendan la boca ó entrada del citado puerto y la caleta. Con estas cuatro piezas de artilleria se impedirá cualquier desembarco que pudiera intentar el enemigo: pues si lo verificase, toda la campaña y la ciudad de San Agustin de Talca se quedarian en poder suyo, que tendria bastante lugar para saquearlos; y esta resolucion, una vez tomada, seria sin remedio, porque en dos dias concluiria con todo, antes que lo supieran en la capital de este reino, y una vez verificado su desembarco, seria mas que dificultoso desalojarlos.