¿Cuáles fueron las reflexiones que le hicieron dominar su pasion?

Talvez, la misma fuerza de voluntad, que empleó para conservar pura a Mercedes, le sirvió para apartarse de ella para siempre.

Pero él mismo se sorprendió muchas veces al rededor de la casita misteriosa, sin saber cómo.

Las puertas permanecian cerradas, siempre cerradas, como en la época en que Alejo viera aquel cadáver en el pórtico de la cárcel...

Mercedes se habituó al aislamiento. El se acostumbró a no turbar su encierro. Los triunfos de escuela, i talvez puede decirse, nuevos amores distrajeron el alma del estudiante.

Pasado el tiempo, Alejo miró todo aquello como una novela.

UNA HIJA.
ANÉCDOTA DEDICADA A LA DISTINGUIDA SEÑORA DOÑA
MARTINA BARROS DE ORREGO.

I.

—¡Escelente viaje, hermanas mias! decia un jóven casi niño, a dos hermosas, que estaban sentadas en un salon del Hotel Morin, situado en la plaza principal de Lima, esquina de las Mantas. ¡Escelente viaje! Pocos tendrán, como nosotros, la felicidad de llegar de Liverpool al Callao en cincuenta dias, habiendo atravesado ese portentoso Estrecho de Magallanes, que se abre entre dos cadenas verdinegras, coronadas de blanca nieve.