Doquier la vida embarga;
Exhala pavor santo
La muda soledad.
Y he aquí que en este punto,
Del fondo de la fuente
Que arrulla mansamente
El sueño de Al-hamar,
La faz resplandeciente
De un Genio, que ilumina
La linfa cristalina,
Doquier la vida embarga;
Exhala pavor santo
La muda soledad.
Y he aquí que en este punto,
Del fondo de la fuente
Que arrulla mansamente
El sueño de Al-hamar,
La faz resplandeciente
De un Genio, que ilumina
La linfa cristalina,