Velan y por mi bien se multiplican,
La pesadilla ahuyentan de mi pecho,
Mis penosos ensueños dulcifican,
Del corazón en la impureza hecho
Los malignos intentos purifican,
Y transforman el campo de mi mente
En un florido Edén resplandeciente.
Ellos en mis vigilias solitarias
Me distraen con dulcísimas memorias,
Me hechizan con sus himnos y plegarias