Anhelando penetrar:

Muévese allí el aura mansa

No más: de mirar se cansa,

Y el rostro vuelve y suspira

Melancólico Al-hamar.

¡Cuántas veces en la almena

Le sorprende la mañana,

Y al afán que le enajena

Treguas da su resplandor:

Y sin dar un hora al sueño,