Del manantial y el bosque:

«Espíritu, que el fondo

»De ese raudal esconde:

»Yo obedecí sumiso

»Tus misteriosas órdenes,

»Y soy la sola víctima

»De tu presencia; tórname,

»Pues, á la fe primera,

»Ó con tu ley abóname.»

Dijo: y, como acosado