Yacer vió á las huríes
Que, á mil amores tiernas,
Conservarán eternas
Su gracia virginal.
Y atravesó campiñas
Fresquísimas y amenas
De bosques de ámbar llenas
Y cerros de cristal,
Y prodigiosas viñas,
Que en frutos dan opimos
Yacer vió á las huríes
Que, á mil amores tiernas,
Conservarán eternas
Su gracia virginal.
Y atravesó campiñas
Fresquísimas y amenas
De bosques de ámbar llenas
Y cerros de cristal,
Y prodigiosas viñas,
Que en frutos dan opimos