No hay más que un solo Dios. Los que le niegan

Con altivez blasfema, palidecen

Cuando al umbral de su sepulcro llegan:

Los que en su ciencia ruin se ensoberbecen

Y de Él se mofan, al morir le ruegan.

Por Él existen y por Él perecen

Todos. No hay más que un Dios. Ante su nombre

¿Qué es el orgullo y el saber del hombre?

Siglo, que audaz el de la luz te llamas

Y por miles de plumas y de bocas