Más bien un tajo, que sus breñas parte

Como una faja de planchado lino,

El cual dirige al colosal baluarte

De la nieve. Jamás tan peregrino

Sendero supo fabricar el arte,

Ni inspirarle á la mente más risueño

Maga oriental en hechizado sueño.

Á ambas orillas de su senda blanca

Labra caprichos mil el aire helado,

Que el ampo trae que el remolino arranca,