Del mullido tapiz de copos leves?

¿Quién conoce los seres vaporosos

Que la región habitan de las nieves?

¿Quién sabe qué destinos misteriosos

Les dió Aquél que, con dos palabras breves

Cuando hizo el orbe, al hielo cristalino

Del sol su destructor puso vecino?

Él solo, Dios. Recóndito misterio

Envuelve los contornos liminares

De aquel helado y silencioso imperio