Y aunque de espuma y de sudor blanquea,

Relincha audaz é inquieto cabecea;

Y aunque jadeando de fatiga está,

Aun piafa y se encabrita y escarcea,

Y los ijares con la cola airea,

Y corvos saltos de costado da.

Ya cambia: ya el trote medido levanta,

Y, el cuello engallado, segura la planta,

Altivo en la sombra mirándose va.

Ya lenta y suavemente su dueño le refrena: