Que bordan las colinas de Granada;

Golondrinas leales que los nidos

En la Alhambra colgáis; enamorada

Raza de ruiseñores que escondidos

Gorjeáis de su bosque en la enramada,

Arroyos que, á su sombra, bullidores,

Laméis su césped y mecéis sus flores;

Sierras que cubre el sempiterno hielo

Donde Darro y Genil beben su vida;

Valles salubres, transparente cielo