Mitad rudo pastor, mitad guerrero,
Cuyo robusto labrador activo,
Cambiado en la ocasión en caballero,
Lidió, veloz Numida al golpe esquivo,
Con el jinete colosal de acero:
Y aplazando con él treguas extrañas,
Corrieron toros y jugaron cañas.
Yo os haré oir sus cuentos populares
Y sus caballerescas tradiciones
En torno y al calor de sus hogares;