La fe apagada y el honor extinto,
Perenne manantial de desconsuelos,
Denso caos, confuso laberinto
De pasiones, de crímenes y duelos
De la España infeliz era el recinto:
Y hundiérase su gloria, si los cielos
No la enviaran un astro de ventura
Que la alumbrara en noche tan obscura.
Grande, digna, legítima, valiente
Cual repentino el sol tras un nublado